jueves, 11 de febrero de 2010

Requiem for a Dream

Para mí, el tema no fue ni las drogas ni la adicción. Éstos son solo elementos para dar potencia al verdadero postulado subyacente: El naufragio de los sueños (acaecido a raíz de la adicción) al impactar el témpano de la mediocridad (selección del camino más facil, representado por las drogas).

El mensaje es poderosamente transmitido y, si bien sirve como un excelente comercial de 2 horas contra el consumo de narcóticos, trasciende de un postulado tan simple con audacia y valentía.

Dicho lo anterior, la cinta fue, literalmente, un bostezo (bueno, varios). Sabía de antemano que no me iba a gustar (no me cuadran ese tipo de movies; la ví sólo por Jenniffer Connelly) y estaba en lo correcto. No me parecío en lo más mínimo deprimente ya que nunca simpaticé con los personajes.

Lo anterior bien puede ser mérito del director: Al crearnos repulsión hacia los protagonistas, hace ésta extensiva hacia la mediocridad y el conformismo, elementos que, de adoptarlos en nuestras vidas, podrían alejarnos de aquello cuanto añoramos y convertirnos --al igual que los personajes-- en espectros de lo que somos y aspiramos llegar a ser (algo así como los Nazgul, nada más reemplazando al anillo por las drogas).

Como comentario general, el mismo título nos plantea la hipotética situación de un sueño particular llegando a su fin (Requiem para un sueño, es decir, se requiere una misa o partitura musical para honrar a los ahora difuntos sueños), incitando a la audiencia, previo a haber iniciado a experimentar el film, a cuestionarse la causa de que los sueños fenezcan.

La movie no contesta la interrogante, sino que hábilmente expone situaciones que guían al espectador a encontrar por sí mismo la respuesta que le sea más satisfactoria. Para mí fue la mediocridad, como ya comenté. Otros lo verán diferente. Eso es lo bonito; no hay respuesta correcta: Cada quien percibe lo que, de acuerdo con sus propias experiencias, puede, quiere y está preparado para observar. Cualquier interpretación es igualmente válida.

A manera de comentario específico, la escena de Jennifer Connelly en el muelle (la del póster) es casi idéntica a una que salía al final de Dark City (la que por cierto es una cinta excelente).

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